Porqué decidí maquillar travestis

On 5 mayo, 2016 by Draf

Suelen preguntarme: ¿Cómo empezaste en este mundo? ¿Por qué decidiste dedicarte a maquillar travestis? ¿Por qué te gusta tanto tu trabajo? ¿Por qué ladeas la cabeza a la izquierda cuando miras en el espejo al maquillar los ojos? Esto último aún no lo sé explicar, debe ser alguna manía que cogí cuando estudiaba.

He decidido escribir este artículo que habla sobre mi experiencia como maquilladora de travestis. Cada semana escribiré un poco sobre mi trayectoria, aquí tenéis el comienzo.

Existen dos tipos de personas en el mundo, las que cuentan en Facebook como se sienten, qué han comido, qué les ha pasado hoy, su pelea con el vecino del tercero, como les está afectando el cambio horario…

Y luego están las que van a un psicólogo.

Pues bien, yo formó parte de ese grupo que no tiene tiempo de ir a un psicólogo ni ganas de someterse a un enfrentamiento cibernético con quienes no comparten su opinión sobre los trastornos de las dependientas de la sección de droguería del Mercadona (que se maquillan como si no hubiera un mañana).

Os voy a contar por qué me dedico a maquillar, vestir y hacer fotos a hombres que se visten de mujer. Pero lo haré con los toques de humor sin  los cuales no podría vivir.

Aviso para todas aquellas personas que nacieron sin sentido del humor

Dios me hizo sin sentido de la orientación, me pierdo siempre que voy al IKEA. Y para compensar su traspié, me dio sentido del humor, el cual me va muy bien porque cada vez que me pierdo, recuerdo alguna anécdota, como cuando  iba desde Badalona en dirección a la calle Torrent de l’Olla  y llegué al Tibidabo.

Cabe destacar que llevaba GPS. Entonces llego a mi destino riéndome aún de mis desafortunadas pero divertidas aventuras al volante.

Todo es más ameno si nos lo tomamos con sentido del humor. Esto no quiere decir que no sepa mantener una postura seria cuando la situación lo requiera. Así que si esperas leer una redacción escrita por un funcionario del ayuntamiento, o la letra pequeña de un contrato de arrendamiento, para de leer.

Cuando conocí a mi musa

Un buen día,  dando clases de automaquillajes a chicas biológicas (es decir que nacieron mujer) en mi humilde estudio en el barrio de Gracia, me llama un chico por teléfono que me dice que quiere una clase de automaquillaje.

Ese chico, hoy en día es mi mejor amigo y mi  musa. Sí, me refiero a Capricho, muchas ya sabéis quien es y para las que no, aquí podéis contemplar su belleza pero primero aclaro que su belleza interior no la puede captar ninguna cámara, solo las que lo conocemos damos fe de ello.

mi-musa-draf-estudio

Yo, que anteriormente había enseñado a otro chico a maquillarse pero porque hacía un show en el que salía actuando de Drag Queen. Drag quiere decir “Dress as a girl” en inglés, traducido al español como  “Vestido como una chica”.

Le invito a conocer el estudio para darle una clase. Mi sorpresa cuando me dijo que se vestía de mujer y no era por trabajo, era más que evidente (mi cara no sirve para jugar al póker).

Bueno, como yo amo el maquillaje y  él me ama a mí, me puse manos a la obra e hice lo que para mí hoy es mi peor maquillaje ;D con sus correspondientes fotos.

Alguna día las expondré en alguna sala de arte para ver cómo reacciona la gente jajajaj (es broma, esas fotos jamás verán la luz).

Nunca olvidaré ese día,  se me quedará grabado en mi cabeza como una película a cámara lenta, sentí algo muy especial, tal vez el reto que suponía, tal vez la novedad o quizás las buenas vibraciones que Capricho me trasmitía.

No tenía pelucas de calidad solo un par,  compradas en los encantes, que use para una foto de book en la escuela de maquillaje donde estudié,  ‘Stick Art Studio’.

Salimos a la calle por primera vez

La siguiente clase de maquillaje fue aún  mejor, había estado planeando el maquillaje toda la semana, en como cubrir las cejas, ya que la cera y el pegamento no me gustaba, yo buscaba un acabado natural. Estaba muy ilusionada, era como una nueva oportunidad para volver a vivir esa experiencia que me tuvo tan alejada de mis problemas durante toda la semana.

Dimos varias clases hasta que un día, Capricho me dice que le gustaría salir a la calle.

¿Creéis que su petición me produjo sorpresa o inquietud alguna? Para nada, todo lo contrario, empecé a pensar en la ropa, los zapatos y el maquillaje. Yo estaba eufórica.

Llega el gran día, teníamos casi todo menos el abrigo, era Noviembre y no se nos ocurrió comprar un abrigo de su talla así que se puso el que llevaba de chico.

Capricho salió del estudio mientras yo bajaba la persiana, la veía caminando, justo en frente de mí, su nerviosismo era perceptible pero sus tacones no hacían amago de perder el equilibrio en ningún momento.

Paso firme  y mirada serena, así nos dirigimos a la calle Córcega a buscar un taxi.

Ella propuso ir a tomar unos brebajes a un hawaiano  (yo no suelo tomar alcohol si la situación no lo requiere, pero esa noche parecía ser de esas noches que nada cumple con lo establecido). También tengo fotos de aquella noche, fotos que posiblemente ni ella sepa que tengo y cuando seamos viejas se las enseñare para echarnos unas risas jajajaja.

Cierre del estudio de maquillaje

Al poco tiempo cerré el estudio porque se me quedaba pequeño y abrí Draf. Una escuela de automaquillaje para chicas.

Trabajaba dando clases de automaquillaje, maquillando novias, y haciendo maquillajes para editoriales con mi compañero Gero, un fotógrafo muy joven, especialista en bodas que ama su trabajo tanto como yo el mío.

Capricho iba comprando cada día pelucas, zapatos, maquillajes y complementos nuevos. Yo la maquillaba y nos íbamos a pasear por el barrio.

Un día, mientras disfrutábamos del buen tiempo en una terraza, me preguntó  que por qué  no pongo un anuncio para que venga más gente como ella.

Y yo le pregunté:

-¿Existe más gente como tú?

Ahí empieza la mayor aventura de mi vida, me dijo que le pregunte al señor google que es crossdress y después de leer un poco, puse un anuncio… para ver qué pasaba…

Inicio de una nueva etapa: Draf

Desde ese día, yo ya no sé lo que son las  vacaciones, aunque tampoco  las necesito, mi trabajo no me estresa, no me preocupa… Me cansa, por supuesto que sí, la espalda, las cervicales y las rodillas me acaban doliendo mucho  tras un día de 6 sesiones (días en los que comer se vuelve un lujo y sentarme lo aprovecho cuando  ayudo  a ponerse los zapatos a mis muñecas), más de diez horas maquillando, vistiendo y haciendo fotos.

También hay días en los que no hay trabajo en el estudio y los dedico a estudiar nuevas técnicas, descansar o lavar mis 150  pinceles, que también relaja mucho (en realidad no relaja pero como no los puedo meter a la lavadora, me he resignado a pensar que relaja).

Me siento muy afortunada, tengo el mejor trabajo del mundo. Cuando finaliza el maquillaje y toca poner la peluca, más de una vez me ha  costado  mantener las lágrimas y esa emoción, para mí, es la mayor recompensa a mis esfuerzos y a los sacrificios realizados.

Orientación sexual, disforia de género… ¿Qué más da?

Hasta entonces, yo no tenía ni idea de que Capricho era una travesti o crossdresser, para mí era un amigo que se viste de mujer, simplemente eso.

Nunca me planteé el porqué lo hace, ni su orientación sexual, ni si tiene disforia de género, ni si es feliz con su cuerpo de hombre.

.Sabía que había personas que cambiaban de sexo, que existían chicos que se visten de chica para actuar en shows (porque en el Diario de Patricia salían chicos que caminaban con tacones mejor que yo) pero nunca fue un tema que llamara mi atención.

Yo no sentía atracción por el maquillaje de Drag Queen, hoy en día sigo sin sentirla. Respeto a todas las Drags pero no es un maquillaje que despierte mi entusiasmo, mientras que el maquillar a un hombre para transformarlo en mujer, dulcificar el rostro, modificar facciones para buscar la dulzura de un rostro femenino, armonizar los colores para dar un aspecto natural y  como siempre sin excepción buscar la perfección. En cada maquillaje y en cada pincelada.

Siempre buscaré la perfección porque es la única manera que sé y que tengo de vivir esto. No acepto la mediocridad, los maquillajes hechos solo por la recompensa económica, los trazos hechos sin sentido alguno, con un difuminado pobre y una técnica obsoleta, me provocan rechazo.

Crece el primer lugar para vestirse de mujer en Barcelona

Al día siguiente de poner el anuncio, empecé a recibir emails y llamadas de gente interesada. Mónica, Valeria, Clara, Julia…

Se presentaban con nombres de chicas pero su voz era masculina, eran como Capricho. Me hablaban de sus inquietudes, de sus dudas  y de lo mucho que desean vestirse de mujer por un rato.

estudio draf en barcelonaValeria fue la primera en vestirse de mujer en Barcelona… ¡Desde otra comunidad! Se subió al AVE a primera hora de la mañana y a las once estaba en la puerta de mi estudio. Su emoción al verse maquillada me contagio y no pude evitar pensar, ¿esto está pasando de verdad?

Estoy disfrutando tanto con esto que parece un sueño.

Y como un ritual, Valeria me visita cada pocos meses para disfrutar de su lado femenino mientras me cuenta cosas sobre su experiencia años atrás en Londres donde ha visitado casas de transformismo consagradas como Transformation o el Budoir.

Empiezan los problemas

Una llamada de teléfono a altas horas de la madrugada alertan a mi novio que empieza a preocuparse por el tipo de público al que maquillo.

Un señor con claros síntomas de haberse bebido hasta el agua de los floreros me llama y me pregunta que donde atiendo y qué llevo puesto.

Yo, que soy muy espabilada para unas cosas y una ingenua para otras, no entendía para que quería ese señor saber que llevo puesto, era de madrugada, todo el mundo, de madrugada lleva pijama (menos los borrachos cierra-bares, ellos llevan la ropa del día anterior, o en el caso de algunos, la ropa de cuando aún  no eran alcohólicos).

Al día siguiente, Capricho me explico que desde hace mucho tiempo, los hombres a los que les gusta vestirse de mujer, acuden a señoritas de compañía para que les vista y les maquillen.

Entendí que ese señor pensaba que yo era puta y comprendí que me iba a enfrentar a muchas situaciones en las que tenía que lidiar con este asunto que a día de hoy sigue provocándome algún que otro disgusto pero poco a poco, este tipo de llamadas es cada vez menos frecuente.

Mi agenda se llena de trabajo a medida que pasan las semanas. Capricho augura días en los que no tendré tiempo para ella y tendrá que pedir cita conmigo, yo le digo que aterrice, que eso no va a pasar.

Ella, lista y precavida, agiliza su aprendizaje y descubre que ya está lista para maquillarse sola, ya no me necesitaba como su maquilladora.

¡Vamos a crecer más!

Mi novio, siempre dispuesto a brindarme su apoyo, me inscribe en un curso de coaching para emprendedores. Vamos juntos al curso, él también es autónomo (sólo que él vende bombillas y yo maquillo travestis).

Cuando la profesora nos explica que debemos fijarnos en otras empresas de la competencia  y tratar de ser diferentes y por supuesto mejores que ellos, a mí se me hace un nudo en la garganta.

Yo no tenía en quien fijarme. Ofrezco un servicio que durante años, lo han ofrecido las chicas de compañía. ¿Cómo creas una lista de precios con servicios que nadie sabe que existen?

Esto no es como las peluquerías, tú vas a una peluquería sabiendo a lo que vas. Vas a cortarte el pelo,  teñirte o peinarte y a quejarte  de tu suegra y de lo mucho que te indigna tu nueva compañera de trabajo que es una trepa.

A las peluqueras se les cuenta todo, ellas tienen algo que te hacen cantarlo todo sin oponer resistencia (los interrogatorios deberían hacerse en las peluquerías y no en esas salas tan lúgubres, aunque tal vez en otra época fueron peluquerías, de ahí que tengan espejos).

Yo sabía que quiero dedicarme a esto, sabía muy bien que sería sacrificado, y estaba dispuesta a superar cualquier obstáculo.

La empatía, mi gran aliada

Domingo, 5:45 de la mañana y mi despertador aún no ha sonado pero tampoco hizo falta, no pegué ojo en toda la noche pensando en el día tan duro al que me iba a enfrentar maquillando novias.

Teresa es la mejor Maquilladora que he conocido, su técnica es sublime.

Ella me contrató como ayudante de maquillaje en bodas y eventos un año atrás. Pero ese día yo sentía que no podía más, tenía que decirle que debo dedicar todo mi tiempo y energía a Draf.

No paraba de preguntarme si era correcto renunciar a un trabajo fijo que me da estabilidad económica para dedicarme al Transformismo.

Yo nunca he sabido ahorrar porque a mí siempre me hacen falta más maquillaje y más  pinceles.

Me sentía miserable, sentía que le estaba fallando a la persona que confió en mí cuando yo aún ni siquiera sabía coger un pincel, ella me enseñó a crear belleza y armonía en un rostro respetando los volúmenes y las diferentes tonalidades de cada zona de la cara.

Menos mal que los novios ya conocían a las novias sin maquillaje, porque si fueran matrimonios concertados, más de uno habría demandado a la familia por estafa.

Fue un día infernal y cuando terminé de trabajar me fui al centro comercial Maremagnum a por algo de comer.

Pasé por delante de un  H&M y vi un vestido que me hacía señas. Me paré frente al escaparate.

Yo miraba ese vestido y él me miraba a mí, fue amor a primera vista. Me pregunto si él también pensaba en lo bien que yo le sentaría. No lo dudé mucho, llevaba casi quinientos euros en el bolsillo (sí, las bodas me daban mucho dinero, pero no el suficiente como para aguantar una novia maleducada que come aceitunas y queso mientras la maquillo).

Un vestido negro con encaje, zapatos de charol en color blanco y negro, un collar de piedrecitas del mismo tono y un bolso pequeño de flecos que aún conservo, fueron los responsables de que yo me mirara en el espejo de una columna y me sintiera como una princesa….

Fue como una revelación…

Me dije: ¡Ostras! ¿Cómo no les va a gustar a mis muñecas vestirse de chica? ¡Si esto es la caña! Te sientes guapa, atractiva, tu autoestima se eleva por las nubes y no puedes parar de mirarte en el espejo (es por eso que los espejos de mi estudio están anclados a la pared, porque más de una se los llevaría a la calle para poder seguir mirándose)

Claro, yo llevaba años disfrutando de aquel beneficio,  pero hacía mucho que no recordaba la increíble sensación de sentirse guapa y  atractiva, me sentía bien.

Salí tan feliz con mi botín de aquel centro comercial que deseé no quitarme jamás ese vestido.

Y esa sensación, queridas mías, es lo que experimentan todas las chicas que se acaban de probar un vestido que les sienta de maravilla. Da igual si son cross, Trans o chicas biológicas, compartimos el deseo de vernos eternamente guapas y atractivas.

No importa lo que cueste el vestido, fundes la visa si hace falta, es el vestido con el que vas a conquistar el mundo. Bueno igual el mundo no, pero alguna torticolis provocas fijo, como Marta cuando fuimos a cenar en Sevilla, que torció más cuellos que un partido de tenis.

Sé que como hombres hay algunas que se compran la ropa a granel, venga, 6 camisas de rallas, 6 pantalones negros, 5 corbatas azules, 4 americanas negras y  un par de zapatos, a poder ser,  feos y sin encanto alguno.

Mientras que como chicas, eligen minuciosamente cada detalle, cada textura y color y no exagero cuando digo que incluso la ropa interior la seleccionan en función de la ropa que hayan escogido.

He conocido más de una, que se va a Intimissimi en busca de un sujetador que combine con el vestido que van a lucir en esa sesión… No hace falta que mencione que muchas ya no disimulan que son para ellas y disfrutan con la cara que ponen las dependientas.

Una sesión de maquillaje y fotos en el estudio, que ni siquiera salen a la calle, pero se acaba de dejar treinta euros en un sujetador al que solo se le ven las tiras en la foto… Y luego de hombre se compran los calcetines a lo loco en packs de 36 pares…

Las cross tienen esta peculiaridad que no deja de sorprenderme. En su vida de hombre, derrochan masculinidad, son rudos y varoniles, y tratan a sus parejas como princesas, y cuando se visten son ellas las princesas. Delicadas y sensibles, femeninas y presumidas a más no poder.

Sé que much@s no entenderéis esto que acabo de relatar, pero querido lector, no hace falta que lo entiendas, ¡solo que lo respetes!

Os parecerá una tontería pero yo, ese día, entendí porque a las chicas cross les hace tan feliz vestirse de mujer.

Una amistad insospechada 

¿Sabes? Cuando una persona te transmite mucha seguridad, te inspira respeto y los silencios cuando se dan, no son incómodos, te dan ganas de maquillarla. Bueno esto quizás solo me pasa a mí, pero seguro que más de una vez has conocido a alguien que te cae genial desde un primer momento.

Ese día tuve tanto trabajo en el estudio que me flojeaban las piernas.

Abrí la puerta a mi tercera clienta y le dije que echara un vistazo al vestidor mientas yo terminaba con la persona a la que estaba desmaquillando.

Cuando terminé, fui a la sala de fotografía donde ella me esperaba. Le  pregunté si había algo que le había gustado, ella que siempre se guía por su insisto, había seleccionado más de 10 vestidos y los tenía extendidos sobre la mesa de mi compañero Gero, que ese día no estaba y yo aprovechaba para usar su zona de trabajo, ya que siempre estaba más ordenada que la mía.

Parecía tan segura  de sí misma… Me explicó que era lo que le gustaba de cada vestido.  Su naturalidad a la hora de expresarse y esa entonación que sonaba tan culta me cautivó enseguida.

Se probó varios vestidos, todos escogidos por ella misma, que yo recuerde nunca ha necesitado que yo la asesorara.

Se vistió de gótica. Bajo mi perpleja mirada, una mujer se miraba al espejo…

No es como las demás, no se mueve como las demás y yo soy incapaz de verla como un hombre que se ha transformado en mujer por unas horas. Carecía por completo de masculinidad.

Disfruté mucho con esa sesión, sus largas y estilizadas piernas y sus dedos finos me recordaban a mis Barbies. Su piel es translúcida, muy fina y sensible.

Importantes decisiones

La segunda sesión, fue más interesante si cabe. Me contó que dejó los estudios porque algo no le permitía concentrarse; su frustración por no sentirse en sintonía con su cuerpo, me explicó.

Pero no fue eso lo interesante, sino el hecho de que no quería llevar peluca, quiso hacer la sesión con su pelo, un pelo rubio y ondulado, no lo tenía muy largo, pero sí lo suficiente como para que a ella le gustara el look.

En su tercera visita al estudio, me dice que ha tomado la decisión de hacer una transición hormonal. Y que a partir de ahora, su nombre será Carla.

Pues bien querida Carla, ya sé que nunca te lo he dicho, pero yo nunca he sido capaz de verte como un hombre, así que el día que me comunicaste tu decisión, yo pensé: bueno ya era hora de que esta tía se vista como es debido, ¿que hace llevando unos pantalones de hombre?

Difíciles momentos trajo consigo esa decisión. Y como ella es enérgica, fuerte y tenaz, decidió retomar sus estudios, claro que sí, ¿qué mejor manera de enfrentarse a un cambio de sexo que trabajando en un gran restaurante, haciendo música y estudiando derecho?

¡De todo se aprende!

Si hay algo que aprendí de Carla, es que tus límites solo los pones tú, ¡ah! y también que está prohibido amenazar de muerte por Whatsapp a clientes que te piden sexo. Ella dice que es mejor bloquearlos, que con eso es suficiente.

Hoy tengo una amiga especial, una confidente especial, una abogada especial que además de cumplir con su deber en el restaurante donde trabaja, dedica mucho tiempo a su pasión, la música.

A mí me gusta mucho una canción que ha compuesto hace poco, se llama Half Body (si ella me lo permite os dejaré el link para que la escuchéis).

¿Sabéis porque es una amiga tan especial para mí? Diréis, ¿por qué es la única que tienes? ¿Porque es rubia y lista?

Pues no (bueno el hecho de que no tengo muchas amigas también influye un poco) .Para mi es especial porque ella comprende mi forma de ser y actuar y si no lo comprende, pregunta, pero no me juzga ni critica.

He tenido suerte de conocerla, si no me hubiera dedicado al mundo del Crossdressing, dudo que nuestros caminos se hubieran cruzado, así que una razón más para amar mi trabajo. Tengo  otras amigas, no especiales, que me juzgan y critican por usar siempre zapatillas.

10 Responses to “Porqué decidí maquillar travestis”

  • Rico, rico……….. Laura: secillo, claro, cariñoso, real, comprendido, majo. RICO,RICO. Que pena no vivir en barcelona. besitos

  • Hola draf,soy adam un chico que me
    Interesa mucho probar el croosdresseng, quero pasar el martes para conocerte, necesito su ayuda para el primer paso .gracias

  • Hola Laura

    Me ha encantado tu post, con esos toques brillantes de humor y esa forma de exponer la realidad de las crossdressers.

    Hace unos meses me presenté a uno de tus concursos… y te pedía después que retiraras mi foto. Para muchas de nosotras este sueño tiene sombras de culpabilidad y cuando estas se vuelven como la noche desaparecemos por una temporada. Así estuve durante tres meses… para volver ahora. Pero he vuelto sin estar en las redes sociales (me cansé de amigas virtuales y de “amigas” que no eran si no hombres lobos sedientos de lo que yo no deseo) Tengo la asignatura pendiente de convivir como chica con otras chicas como yo, así que un día espero poder ir a Barcelona. Has descrito muy bien cómo somos, me ha hecho gracia porque efectivamente como hombre cuido mi aspecto, mi estilo… pero sólo como mujer el estilo se convierte en magia, en un poder que hechiza ante el espejo. La fuerza de algo así sólo la conoce quien la experimenta, para quien no lo ha hecho nunca esto es algo sórdido, algo “malo”. El problema es que a veces ante el espejo el hechizo se desvanece… y te ves no como una mujer, sino como un hombre disfrazado de mujer. En ese punto es cuando las sombras se convierten en noche.

    ¡Gracias y besos!

    Yo era Gaby Milán

    • Hola preciosa Gaby, como ya te dije en su momento, admiro profundamente tu elegancia, tu clase y ese estilo tan divino con el que lucias en las fotos que colgabas, te agradezco muchísimo todo el apoyo que me brindaste en las redes sociales y espero de todo corazón poder tenerte pronto en el estudio. Porfavor, si visitas Barcelona, pásate por el estudio a saludarme aunque sea un momento, me encantaría conocerte. Te mando un beso muy grande:*

  • He empezado a escribiendo y borrando, volviendo a escribir y volviendo a borrar, así muchas veces hasta que me he dicho VALE, buf que lio, bueno solo quiero decirte que eres la persona que nos haces “feliz” (palabra pequeña, pero de gran sentimiento), gracias, te digo y te lo escribo emocionada, me has hecho llorar de alegría, no se mas que decirte, que tengo ganas de volver a Draf , he sido sincera, besos

  • Laura, eres una de esas estrellas que da Luz a las personas.
    Lo que haces es precioso, lo se porque yo me habría llevado uno de esos espejos!! y también podrías dedicarte a escribir!! Deseaba que no terminara nunca tu relato!
    Espero poder volver a ponerme en tus manos pronto, porque como te dije, ese día deje de llamarme Alessia para ser Laura!
    Un beso guapa. y sigue asi!!!

  • Me ha gustado mucho esta motivación

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *